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lunes, 8 de agosto de 2011

Un poco de San Martín

San Martín y su retiro de la vida pública

En 1822, tras lograr la independencia de Chile y de Perú,  San Martín intentaba concluir la última etapa de su plan libertador. Mientras llevaba adelante su campaña desde el Sur, el patriota venezolano Simón Bolívar lo venía haciendo desde el Norte.
Pero la causa independentista que sostenía San Martín -que implicaba la unificación de los estados de América en una “gran nación de repúblicas”- era muy diferente a la que tenían en mente la elite porteña y los grupos de poder locales. Desde Buenos Aires, el gobernador Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia  rechazaron los pedidos de fondos para nutrir al ejército que luchaba en el Perú.
San Martín centró entonces sus expectativas en lograr un acuerdo con Bolívar en vistas a unificar esfuerzos para derrotar al español. La famosa entrevista de Guayaquil, en Ecuador, se realizó entre los días 26 y 27 de julio de 1822. Pronto se hizo evidente que había entre ellos diferencias políticas y militares. Mientras San Martín era partidario de que cada pueblo liberado decidiera su futuro, Bolívar consideraba necesario controlar personalmente la evolución políticas de las nuevas repúblicas.
Otro tema polémico surgió al tratarse sobre quién conduciría el nuevo ejército libertador que resultaría de la unión de las tropas comandadas por ambos. San Martín propuso que lo dirigiera Bolívar, pero éste se negó aduciendo que nunca podría tener a un general de la calidad y capacidad de San Martín como subordinado.
Mientras tanto, durante la ausencia de San Martín, se producía en Perú la destitución de un hombre de su confianza, Bernardo de Monteagudo, y crecía el descontento. En carta a Bernardo O’Higgins del 25 de agosto San Martín manifestaba: “Ya estoy cansado de que me llamen tirano, que en todas partes quiero ser rey, emperador y hasta demonio. Por otra parte, mi salud está muy deteriorada. En fin, mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles, mi edad media al de mi patria, creo que tengo derecho de disponer de mi vejez”. San Martín tomaba así una drástica decisión: retirarse de todos sus cargos y dejarle sus tropas a Bolívar para que este concluyera la campaña de independencia. Lanzó entonces la proclama del 20 de septiembre de 1822 dirigida a los peruanos, que a continuación transcribimos.
Fuente: Felipe Pigna, San Martín. El político I, San Martín, Universidad Nacional de San Martín, 2008
Pueblo Libre, 20 de septiembre de 1822
Presencié la declaración de la independencia de los estados de Chile y el Perú; existe en mi poder el estandarte que trajo Pizarro para esclavizar al imperio de los Incas; y he dejado de ser hombre público. He aquí recompensados con usura diez años de revolución y guerra. Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos. La presencia de un militar afortunado (por más desprendimiento que tenga) es temible a los estados que de nuevo se constituyen. Por otra parte, ya estoy aburrido de oír decir que quiero hacerme soberano.
Sin embargo, siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de simple particular y no más. En cuanto a mi conducta pública, mis compatriotas (como en lo general de las cosas) dividirán sus opiniones. Los hijos de éstos darán el verdadero fallo. Peruanos, os dejo establecida la representación nacional. Si depositáis en ella una entera confianza, contad el triunfo; si no, la anarquía os va a devorar.
Que el acierto presida a vuestros destinos y que estos os colmen de felicidad y paz.
José de San Martín

lunes, 1 de agosto de 2011

Resumimos hechos históricos de San Martín

Del libro Espadas y Corazones / Daniel Balmaceda:
Los alumnos de 7º grado se dividieron en 4 grupos, cada uno de ellos realizó un resumen de algunas de las anécdotas de San Martín.

Primera Parte - En tiempos del virreinato
San Martin duro de matar - pag. 9

GRUPO 1:
Casi nos quedamos sin Padre de la Patria. En 1801, Jose de San Martin era un destacado teniente de 22 años del Ejercito español. en medio de la guerra contra el invasor Napoleon.
En esas horas combatiò, no a Napoleon, sino a la soledad: parece que tuvo un encuentro romantico que le permitiò olvidarse de extrañar a su novia Lola, quien vivia en Badajoz.
Cuando al dia siguiente galopaba para reunirse con la tropa, en lucha desigual, los asaltantes hirieron al futuro Libertador en la mano y lo derribaron con una estocada profunda en el pecho, San Martin quedò tendido en el piso, con la impotencia de ver que se le iba la sangre y la vida.
Francisco Negrete, quien rescató al malherido San Martin y lo depositó en un convento donde una monja lo cuido durante varios dias.
A pesar de tan inocente pretexto, Carlos IV excusó a San Martin al considerar que, segun los informes de sus jefes, era "un oficial de acreditado valor y conducta".Lo que significa que, en lo que a economia se refiere, San Martin quedó en la deuda con España.

GRUPO 2:
San Martìn: duro de matar

Casi nos quedamos sin Padre de la Patria. En 1801, Josè de San Martìn era un destacado teniente de 22 años del Ejèrcito Español. En medio de la guerra contra el invasor, Napoleòn le habìa encargado incorporar reclutas en VALLADOLID y llevarlos hasta Salamanca.
En esas horas combatiò, no a Napoleòn, sino a la soledad. Al dìa siguiente galopaba para reunirse con la tropa cuando cuatro bandidos lo interceptaron y le ordenaron que entregara su maleta y èl confiando en su habilidad marcial, desenvainò el sable.
En lucha desigual, los asaltantes hirieron al futuro Libertador en la mano y lo derribaron con una estocada profunda en el pecho. San Martìn quedò tendido en el piso, con la impotencia de ver que se le iba la sangre y la vida. Pasaron horas, El General español Fracisco Negrete, quien rescatò al malherido San Martìn y lo depositò en un convento, donde una monja lo cuidò durante varios dìas.
No bien estuvo en condiciones, enviò una carta al Rey (fechada el 6 de enero de 1802)
Carlos IV excusò a San Martìn al considerar que, segùn los informes de sus jefes, era "un oficial de acreditado valor y conducta", lo que significa que, en lo que a economìa se refiere, San Martìn quedò en deuda con España.

GRUPO 4
SAM MARTIN DURO DE MATAR III  

El bautismo de fuego de nuestros granaderos, fue el miercoles 3 de febrero de 1813 en San Lorenzo , más precisamente en el terreno del convento del San Carlos Borromeo
El gobierno, apenas consiguio 50 sables de los 120 hombres. El caballo de San Martin cayó herido, aplastó al comandante, en su brazo diestro y apenas pudo esquivar un vainazo mortal que le dejo una cicatriz en la mejilla izquierda para toda la vida .
Cabral recibió dos impactos mortales por la espada y gritó : ¡viva la patria, muero contento por haber batido a los enemigos!.
A la lista faltan los heridos que murieron en los dias subsiguientes : Basilio Bustos., Jenuaro Luna , Ramón Saavedra y Feliciano Silva; más dos oficiales , el Capitán Justo Bermúdez (segundo jefe en aquel combate ) y el Teniente Manuel Días Vélez .
En Inglaterra sufrio un accidente de tránsito, cuando su galera volcó .Se le clavaron vidrios de la ventana; tuvo una herida profunda de un brazo y traumatismos que lo mantuvieron en cama varios meses .Y en 1832. lo atacó una epidemia de colera.

Dios le tenia reservada a San Martin una vida muy larga, y si alguna batalla o combate lo venciera, seria la batalla final que nos vence a todos. Esa batalla la perdió en 1850, a los 72 años de edad.